Ilusiones colectivas

Intentaremos no caer en el tópico que relaciona deporte de masas y alienación. Es fácil pensar que los millones de aficionados atléticos exulta tes por la victoria de su equipo en la liga de fútbol son víctimas de los medios de comunicación que procuran hacerles olvidar sus miserables vidas introduciendo un componente de felicidad artificial.

Según esta tesis, no importaría que estés en el paro o que trabajes en exceso por un salario indigno o que no se atienda médicamente a un familiar debido a las listas de espera. No, lo importante para un verdadero atlético sería sólo sentir los colores, hacer suya la alegría de miles de anónimos seguidores y participar en una ceremonia colectiva de fusión de gritos de júbilo.

Sin embargo observo que hay en la alegría de de los atléticos un componente humano que tiene que ver con la satisfacción interior, con una especie de redención personal, casi budista, que emana de la humildad del equipo, de su esfuerzo honesto. Hay en la alegría atlética más dignidad de la que podría esperarse de un simple fenómeno de control de masas.

Por eso ser simpatizante de los equipos grandes resulta más sano. Sus victorias apenas emocionan y no llevan aparejadas ninguna derivada social.